Apoyo histórico

A lo largo de la época nuclear––inclusive en el ápice de la Guerra Fría––los dirigentes anticiparon un día en el que el mundo estuviese libre de armas nucleares.

En 1986, el Premier soviético Mikhail Gorbachev y el Presidente estadounidense Ronald Reagan acordaron que “una guerra nuclear nunca podría ser ganada y nunca debería realizarse”. Para Reagan las armas nucleares eran “totalmente irracionales, totalmente inhumanas, útiles únicamente para matar, posiblemente destructivas de la vida en la Tierra y la civilización”.

En 1988, el Primer Ministro Rajiv Gandhi  presentó el plan de la India para la eliminación de las armas nucleares frente a las Naciones Unidas, declarando: “La guerra nuclear no significaría la muerte de un millón de personas, o incluso de mil millones. Significaría la extinción de cuatro mil millones: el fin de la vida como hasta ahora la hemos conocido en nuestro planeta Tierra”.

Al terminar la Guerra Fría, los llamados por Cero Armas Nucleares se incrementaron. El otrora cabeza de mando del arsenal nuclear estadounidense, Lee Butler, declaró que “por primera vez podía divisar el prospecto de reinstaurar un mundo libre de la amenaza apocalíptica de las armas nucleares… [Un] mundo libre de la amenaza de las armas nucleares es necesariamente un mundo desprovisto de armas nucleares”. En 1993, el General estadounidense Colin Powell dijo, “Hoy puedo manifestar mi esperanza, y hacerlo desde el fondo de mi corazón, de que eventualmente veremos el momento en que ese número de armas nucleares se reduzca a cero y el mundo sea un lugar mucho mejor”.

En 1999, el Presidente chino Jiang Zemin declaró, “no hay razón por la cual las armas nucleares… no debiesen ser completamente prohibidas y destruidas. Para alcanzar este objetivo no se necesita nada más que una fuerte voluntad política”.

En el 2001, la líder paquistaní Benazir Bhutto pronunció, “Oprimir un botón puede acabar con la vida antes de que nos percatemos de lo que se hizo en un estado de desesperación. A nuestros hijos les debemos el construir un mundo libre de la amenaza de la aniquilación nuclear”.

Estos líderes y muchos otros a lo largo de las últimas seis décadas han asentado el camino para el momento histórico que hoy enfrentamos: un apoyo mundial sin precedentes a favor de eliminar las armas nucleares.